Cuántas veces nos hemos sorprendido por la manera en que resolvemos técnicamente los problemas. Es sorprendente la forma en que los mexicanos nos relacionamos con los objetos, el valor y el uso que le damos a las cosas viene acompañada de una inmensa creatividad, al mismo tiempo que de un gran peso cultural.
El mexicano tiene un talento nato para la resolución de problemas. Un fuerte sentido de supervivencia y por supuesto un intenso sentido del humor.
Este artículo aborda la relación del diseño industrial con la antropología cultural de los mexicanos, la evolución y transformación del ingenio a través de los inventos que cambiaron nuestra historia, el diseño del NO-diseñador, la cotidianidad y el extraordinario uso y apropiación de los objetos.
Para entender un poco el sentido de la frase “el famoso ingenio mexicano” creí necesario separar las palabras para profundizar más sobre el concepto.
Según Julián Pérez Porto y Ana Gardey el ingenio es la facultad de una persona para inventar con prontitud o solucionar algo con facilidad. El concepto está asociado a la intuición, la creatividad, la maña y el talento. Cabe recalcar la palabra “maña”, me parece que es un término muy acertado en cuanto a la aplicación en manos de un mexicano.
Lo curioso radica en que al ingresar el concepto completo en cualquier buscador de internet me llevé la sorpresa de que no existe una definición, incluso un término institucionalizado.
Lo que obtuve fue una divertida selección de curiosidades, fotografías e incluso memes que reflejan la manera en que los mexicanos no solo nos apropiamos de los objetos de diseño, sino también los intervenimos para, ya sea cambiar su función, o bien agregar funciones inexistentes dentro de la concepción original del objeto.
Entonces, esta curiosidad me llevó a una investigación más profunda sobre lo que entendemos los mexicanos como diseño, el papel del diseñador industrial, los artesanos, obreros, talacheros, artistas, mamás creativas y un sin fin más de personajes en torno a la creación e intervención de las cosas que utilizamos todos los días.
Podemos ver la creatividad como recurso de supervivencia pero también como una herramienta para la innovación.
Según Guilford, la creatividad, en sentido limitado, se refiere a las aptitudes que son características de los individuos creadores, como la fluidez, la flexibilidad, la originalidad y el pensamiento divergente.
Es esta divergencia lo que a lo largo de la historia nos ha mantenido como uno de los paises más creativos e inventivos. La concepción que se tiene de creatividad mexicana envuelve mucho más que sólo los objetos, las festividades, la música, la comida, incluso nuestro propio lenguaje es un reflejo de nuestra personalidad como sociedad.
El significado de la mexicanidad va mas allá del origen etnográfico que nos une. Para mi, la mexicanidad es el reflejo de una personalidad única, de carácter valiente y muy cálida, que refleja la belleza de una sociedad arraigada a sus costumbres y tradiciones, una belleza que demostramos cada vez que tenemos la oportunidad de hacernos notar ante el mundo.
La identidad que tenemos como latinoamericanos, personas creativas, románticas, solidarias, con una gran dualidad como sociedad, porque somos el país de los sueños por cumplir, que estamos dispuestos a ayudar a nuestros hermanos en situaciones de crisis, que demostramos lo fuerte que somos como país, pero que también a veces fomentamos la corrupción, la injusticia, los prejuicios y el conformismo con grandes y pequeños actos consciente o inconscientemente. Porque así somos, un país de incoherente realidad e inconmensurable magia.
La mexicanidad toma sus raíces no sólo de lo precolombino, de culturas como la Maya, la Mexica, Tarahumara o Yaqui; o de elementos heredados y adoptados de la cultura española; nuestro sentimiento de identidad, de pertenencia de tener una raíz, está nutrido lo mismo de elementos árabes, latinos, italianos, franco belgas, británicos, alemanes y hasta orientales.
Para muchas personas, la mexicanidad es un sentimiento, uno que se enaltece y aflora cada vez que nuestros compatriotas, atletas, músicos, literatos, científicos, artistas y diseñadores obtienen un logro y reconocimiento internacional, cada vez que celebramos nuestras costumbres y fechas especiales, cada vez que cantamos un gol de nuestra selección.
Todo esto comenzó a ayudarme en la búsqueda de una definición para el “famoso ingenio mexicano”. Personajes como José Vasconcelos y su concepto de nueva mexicanidad, la importancia del carácter multiétnico de México y la apreciación del mestizaje cultural. Carlos Fuentes, con una literatura que refleja la personalidad de nuestra gente. Juan Rulfo y sus detalladas descripciones de los espacios y objetos y cómo es que los mexicanos los usamos.
Inspirada por diseñadores mexicanos como Víctor Meléndez, Joel Escalona, Christian Vivanco, Laura Noriega, entre muchos otros comencé a cuestionarme el ingenio desde la perspectiva del diseñador, desde la formación académica y la concepción de objetos pensados para ser usados de una manera calculada; pero también me di cuenta que todos los días me inspiro en personas que le dan un significado al ingenio mexicano desde la informalidad. Mi madre por ejemplo, creadora nata, el afilador que pasa por la colonia, el elotero que transformó su camioneta para vender esquites, el tejedor de bejuco que veo al regresar de la escuela, El plomero, la estilista, los locatarios del mercado, La señora del aseo, que todos los días reinventa la manera de usar los utensilios de la cocina, el chofer de la ruta, experto en el arte de tunear automóviles, el tamalero, que diseñó un creativo sistema de despachar por las mañanas, mis hermanos, que de niños siempre ingeniaban espacios extraordinarios con lo mínimo indispensable.
Los mexicanos somos capaces de crear increíbles objetos tan solo con un trozo de papel, un pedazo de basura, un viejo utensilio, pegamento, cinta, mecate. Creamos un mundo de posibilidades en torno a la intervención de objetos cotidianos.
Nuestra habilidad para crear cosas informales o simplemente reparar algo que está descompuesto es algo increíblemente creativo. El mexicano tiene el potencial para proponer cosas innovadoras.
Sin embargo la innovación es un concepto que abarca mucho más que simple creatividad. La diferencia entre el famoso ingenio mexicano y la innovación radica en la solucion momentánea a un problema y el desarrollo formal de una solución a una problemática.
Según la organización Mundial de la Propiedad Intelectual (WIPO) coloca a México en la posición 79 por detrás de 7 países latinoamericano en cuanto al registro de patentes, lo que desacredita en términos de institucionalidad el famoso ingenio mexicano.
Pero las ideas sirven para eso, generan un precedente para la innovación, un punto de partida para la generación de diseño mexicano de calidad, un diseño centrado en el usuario, consciente de la antropología de los usuarios. Entender la manera en que los mexicanos usamos las cosas es una importante tarea que los diseñadores industriales o aspirantes a diseñadores debemos reafirmar constantemente. Ser observadores, tolerantes, inspirarnos por el diseño del no diseñador, del artesano, del tornero, del ingeniero y del obrero, de las amas de casa, de las educadoras, de los cocineros.
El diseño es el actor principal entre la cultura y la tecnología, porque funge como un conector esencial que nos permite darle un significado a los objetos y la manera en que los usamos.
El “famoso ingenio mexicano” va desde ganchos de ropa que se convierten en utensilios para cocinar, ligas que convierten un objeto en “manos libres”, palos para generar mecanismos, botellas vacías que se convierten en bocinas, puertas hechizas de madera, cartón, tela; abre latas que son al mismo tiempo accesorios de belleza o cubiertos. Casi cualquier cosa se puede convertir en un mueble, una herramienta, un medio de transporte.
Con un poco de ingenio convertimos una antigüedad en una increíble novedad, basura en interesantes juguetes, y no se diga de la excéntrica manera de resolver problemas como un cortón de electricidad o una ponchadura de llanta.
El mexicano es un ser extraordinariamente propositivo, siempre con un doble sentido y un gran humor para la resolución de inconvenientes.
El “famoso ingenio mexicano” es también la televisión a color, el rifle automático, el concreto traslúcido, las máquinas tortilleras, el mousepad y muchos más inventos que han cambiado el rumbo de la innovación en nuestro país.
Como dice el popular dicho mexicano: “hay talento, solo falta apoyarlo” a través de plataformas digitales, ferias de diseño independiente, concursos universitarios, etc., somos testigos del gran ingenio mexicano, que se manifiesta con un fuerte sentido de apropiación cultural, de la temporalidad y por su puesto del alegre optimismo que nos caracteriza.
Grandes talentos mexicanos como Guillermo del Toro han opinado sobre la relevancia que tiene este curioso concepto, el cineasta, en uno de los eventos realizados en el marco del Festival Internacional de Cine de Guadalajara relató que para la realización de su último largometraje “La forma del Agua” consideró que no importa el presupuesto sino “el ingenio mexicano” con el que se resuelven las cosas.
El gran bagaje cultural que tenemos, la rebeldía de nuestra juventud, la política que hacemos todos los días, la inspiración cotidiana, la apertura del corazón y la mente y las ganas de superarnos es lo que nos hace transformar las realidades en que vivimos, nos convierte a todos en increíbles creadores y creativos que hacen de este país un lugar único en el mundo. Un país de “famoso ingenio”
Referencias:
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