¿Artesania Industrial?

Conocemos como artesanía al arte de fabricar con las manos diversos objetos con fines comerciales, artísticos o creativos. Podríamos decir que una de sus características es que se desarrolla sin la ayuda de maquinas o procesos automatizados. 

En oposición a las producciones industriales o en donde se planean, diseñan, implementan y optimizan los sistemas de manufactura. A través de los cuales se fabrican productos mediante la integración de materiales, equipos, tecnología, se producen grandes cantidades de artículos estandarizados. 

Una artesanía se define como un trabajo minucioso y detallista donde cada objeto es único y debe recibir una atención especial. Es importante señalar que la artesanía puede tener un fin estético, decorativo, ceremonial o funcional. Para llevar a cabo este trabajo los artesanos ponen en práctica diversas técnicas manuales aprendidas y desarrolladas de generación en generación. 

Dentro cultura de un pueblo la artesanía ocupa un lugar importante. Los orígenes de este tipo de trabajo manual se remontan a épocas previas al surgimiento de la era industrial. Hace miles de años ya existían las artesanías y eran desarrolladas con diversos materiales. Teniendo en cuenta las posibilidades del entorno variando el tipo de artesanías que se fabricaban: de acuerdo a la materia prima que ofreciera cada región. 

La artesanía en México, así como en muchos países en vías de desarrollo es un oficio que constituye para los artesanos un medio que les permite sobrevivir. El futuro de la artesanía en México está pasando por momentos difíciles, en muchas comunidades, las indígenas Mexicanas dedican largas jornadas de trabajo a la artesanía que solo les permite vivir al día, no pueden dejar de trabajar, porque simplemente no comerían, el problema es grave, pero no imposible de resolver. 

La realidad es que para un gran número de consumidores, el producto artesanal es cosa del pasado, no es más que un generador de souvenirs, productos pintorescos que nos muestran de manera fragmentada y difusa la cultura de un pueblo. El futuro se plantea difícil porque el ritmo de trabajo que se requiere al día de hoy independientemente de lo que significa el conservar la cultura de un pueblo, es de mayor intensidad pero más aún también se trata de aportar mayor precisión, mayor calidad y no tan sólo del aumento del volumen. 

Ante estos escenarios el futuro puede preveerse fácilmente, la tendencia es que los y las artesanas pasen a la historia no sean un elemento cotidiano en nuestras vidas. El gremio artesanal mexicano presenta principalmente dos características: Los primeros serían aquellos que conservan los materiales, las tradiciones y las técnicas para su creación es el caso de los artesanos de productos prehispánicos tanto utilitarios, como decorativos. Son objetos que generalmente encontramos en los mercados con las series populares. El segundo tipo de artesanos es el artesano popular, con una enorme carga expresiva, cultural expresada en una gran variedad de productos de todo tipo. 

Sin lugar a dudas todos los artesanos mexicanos cuentan con un antiguo y muy valioso tesoro de técnicas ancestrales que debemos documentar exhaustivamente, pero también debemos reconsiderar el hecho de poder hacer, crecer, experimentar, en nuevas direcciones. Pero lo que es aún más importante, es no preocuparse únicamente de cómo hacer correctamente un objeto sino decidir qué tipo de producto se debe producir ya que en la actualidad el artesano fabrica los mismos objetos que han hecho por décadas sin evolucionar ni adaptarse en ningún sentido; a los gustos y a las necesidades de los consumidores contemporáneos.Únicamente sobrevivirán los mejores artesanos, los más capacitados, aquellos que pudieron evolucionar a los cambios culturales, sociales, para así conservar sus tradiciones. 

El artesano y su taller reflejan la urgente necesidad de mejora, e incluso de evolución. En la actualidad el consumo de productos artesanales en México está en el último plano del consumo, sin embargo cuenta los requisitos sensoriales, culturales, de sostenibilidad, etc; para agradar y cubrir satisfactoriamente las necesidades del consumidor de mejor manera que los fabricados industrialmente. 

Sin embargo se considera que estas cualidades del producto artesanal hay que saber explotarlas, potenciarlas, y mejorarlas originando que estos cuenten con una gran carga cultural, se conviertan en productos utilitarios, eficientes, funcionales, ergonómicos y sostenibles, estos productos tendrían las posibilidades de permanecer en la cultura material mexicana, de dar respuesta a los gustos y necesidades actuales del México contemporáneo. 

¿Es posible potenciar y flexibilizar los procesos de fabricación del producto artesanal, mediante el estudio de materiales, técnicas y tradiciones, para individualizar elementos culturales propios y trasladar dichas propiedades a ser implementadas en el producto industrial? 

En el diseño artesanal, se desarrollan productos con poca maquinaria y escasas herramientas especializadas, en comparación a aquellas usadas en la producción de “objetos de diseño”. Es este hecho el que nos hace pensar en la oportuna alianza de los diseñadores y los artesanos, en el nacimiento de una nueva tecnología- tradición como “nuevo artesanado”. Una nueva manera de producir bienes de consumo de una forma más flexible, sostenible, que permitan la conservación de las tradiciones culturales y explorando nuevas herramientas donde se tomen en cuenta las necesidades de los usuarios. 

En Michoacán existe un lugar llamado Tlalpujahua, Este pueblo Mágico ha emergido de las cenizas en diversas ocaciones. En el siglo XVIII un gran incendio casi termina con él, en 1937 un alud sepultó a la comunidad, tras pasar del auge de la minería a convertirse en pueblo fantasma. conocido como el pueblo de la eterna Navidad, la cual pareciera que comienza a mitad del año, época en que los artesanos trabajan arduamente para estar listos en la Feria de la Esfera, donde muestran la belleza de sus productos. Fue en la década de los 60 cuando Joaquín Muñoz Orta y su esposa María Elena Ruíz vislumbraron que aquellas esferas que se producían en Estados Unidos podía producirse en Michoacán. No se equivocaron pues desde aquel momento la producción y elaboración de esferas se convirtieron en una de las principales actividades económicas del pueblo. 

Hubo un auge muy fuerte de este negocio hasta que en el año 2000 la producción de adornos navideños se trasladó mayormente a Asia. A partir del 2012 las esferas provenientes de China empezaron a inundar al mercado, y así la producción en Tlalpujahua cayó de 100 millones de esferas al año a sólo 20 millones. 

Tras buscar alternativas para ser competitivos en el mercado, la producción local se encuentra lista para su posicionamiento internacional. En un inicio solo trabajaban la técnica de soplado de esfera, lo que limitaba las ganancias, sin embargo, después de que se compartiera la fórmula para hacer el plateado de las esferas se halogrado ofrecer un mejor producto. Convencidos de que no podrían competir con el precio de las esferas chinas, los artesanos han comenzado a cambiar la estrategia y posicionar sus productos por calidad e innovación. Renovaron las técnicas de soplado, organizaron un modelo colaborativo que permitiera que los diferentes productores en el pueblo trabajar para tener esferas con mejores terminados. 

Pese la proliferación de las esferas hechas en China, los artesanos de Tlalpujahua han logrado resistir el impacto económico, gracias a que su trabajo sigue teniendo ese toque único y artesanal que es preferido por los turistas nacionales y extranjeros que visitan el lugar. La colorida pieza de cristal inflada por el aliento de los lugareños ha adornado lugares como la Capilla Sixtina, El Vaticano y La Casa Blanca, es vendida en Estados Unidos, Canadá, Francia, Inglaterra y Singapur. 

Es necesario aclarar que la ruptura que ha habido entre la industrialización y la producción artesanal no es tan amplia como nos han hecho creer, parece darle un espacio al “nuevo artesanado“. El pueblo italiano que siempre ha sido admirado por la expresión creativa, nos ofrece un claro ejemplo, el “Made in Italy” donde se amalgaman sólidamente la calidad de la ejecución artesanal y la producción industrial en serie, en donde destaca el alto grado de calidad de sus materias primas, así como una impecable elaboración de sus productos. 

¿Por qué no empeñarse en la generación de un nuevo artesanado al comienzo de un nuevo milenio? 

Actualmente a la industria se le pide la creación de productos cada vez más personalizados, es decir, que tomen en cuenta los gustos y necesidades de los usuarios; al igual que alguna vez lo hicieron los productos artesanales. Por lo cual puede decirse que están convirtiéndose en lo que se podría denominar productos industriales–artesanales,. Un regreso en este sentido al origen, pero al mismo tiempo se trata de una evolución al hacer uso de la nueva tecnología, ejemplo de este fenómeno son los productos artesanales que en muchos países de primer orden hacen uso de las nuevas tecnologías y que por lo tanto se convierten en productos artesano-industriales. 

El “Nuevo artesanado” es un corriente de concepción y fabricación de productos que se ha desarrollado en diversos países de Europa, así como en Japón y en Estados Unidos, ha sido un medio que ha permitido al producto y a los procesos artesanales evolucionar y adaptarse a las nuevas situaciones contemporáneas. 

Si pretendemos salvaguardar nuestra cultura material mexicana, tradiciones y al mismo tiempo permitir que evolucione, es necesario crear sistemas de producción que busquen estar en armonía con el artesano, el diseñador y la producción en serie, apoyada de la tecnología actual, acorde a las necesidades de los usuarios contemporáneos. 

Yaratzed Garcia Isais 

Referencias

https://upcommons.upc.edu/handle/2117/94135

https://expansion.mx/emprendedores/2012/12/14/navidad-una-tradicion-emprendedora https://www.ecured.cu/Artesan%C3%ADa 

http://www.infoceramica.com/2013/10/artesania-y-diseno-industrial/ https://foroalfa.org/articulos/artesanias-industriales 

http://www.mercado.com.ar/notas/36813 https://eet651produccionartesanaltm.wordpress.com/definicion-y-conceptos-de-artesanias/ https://www.mexico.mx/es/articles/artesanias-mexicanas-orgullo-nacional

https://www.eluniversal.com.mx/estados/tlalpujahua-el-pueblo-magico-de-la-eterna-navidad http://www.elgrafico.mx/al-dia/tlalpujahua-el-pueblo-que-vive-de-adornos-navidenos

Tlalpujahua

Digitalización: ¿Amiga o enemiga del diseño industrial?

Al hablar de diseño industrial automáticamente viene a nuestra mente un render, la generación de un producto, la ideación de algo nuevo o una larga fila de máquinas trabajando en una empresa, etc.; en fin, la mayoría de estas imágenes, las vemos como si fueran resultado de un trabajo exclusivamente digital. 

A lo largo de los años el diseño industrial ha ido modificando sus procesos, herramientas y hasta su definición, por lo que no podemos hablar del mismo concepto sobre el diseñador de hace 50 años en comparación al diseñador al actual, pero: ¿Por qué? 

Ahora todo es digital, desde la investigación, conceptualización, aplicación y hasta la manufactura de un producto. Todos podemos pensar que es una ventaja el tener software de apoyo y probablemente eso sea cierto, puesto que siempre que una herramienta ayuda al ser humano a realizar una tarea lo vemos como algo positivo, sin embargo: ¿Realmente nos damos cuenta de lo que este tipo de “ventajas” nos han quitado? 

Para visualizarlo de una de las maneras más notorias que hay, podemos observarlo desde el aspecto económico. Un diseñador industrial de los años 80 ganaba en una mensualidad la misma cantidad que se necesitaba para adquirir un automóvil, mientras que actualmente el salario mensual destinado a estos profesionistas está valuado aproximadamente en $15,000 mensuales, lo cual no es suficiente ni para pagar la cuarta parte de un enganche automotriz. 

El trabajo del diseñador no es valorado igualmente como lo era hace unas décadas. Ahora podemos ver en algunas páginas web cómo es posible literalmente descargar un archivo con un diseño, imprimirlo en 3d y usarlo en tu casa. Esto ha demeritado el trabajo de ideación y se ha convertido en algo cotidiano, por lo que las personas se sienten capaces de hacer el trabajo de un diseñador y por lo mismo no es remunerado de forma justa. Con la creciente influencia del internet y las redes sociales ahora es posible hasta aprender a utilizar software de diseño en video tutoriales en pocas horas, por lo que las nuevas tecnologías están dejando obsoletos también los procesos educativos y programas que se imparten en las universidades. 

Los diseñadores de antes tenían habilidades manuales, generaban los conceptos en su mente y eran perfectamente capaces de transmitirlo a su cliente con una simple hoja de papel, los planos se hacían cuidadosamente a mano y era un trabajo muy bien pagado por la complejidad del mismo; los modelos eran piezas únicas trabajadas con las herramientas para manejar madera, metal, cerámicos, etc. 

Ahora es muy difícil ver este tipo de cosas. Se presenta una idea al cliente en 3d modelado en el software disponible, los planos del producto impresos, terminados con solo algunos clics para agregar sus cotas y los modelos pueden ser impresos en 3d prácticamente en cualquier material. 

Debido a esto actualmente para un diseñador es prácticamente imposible trabajar sin una computadora, lo que genera algunos cuestionamientos: ¿Qué grado de dependencia podemos desarrollar hacia la tecnología? ¿Estamos seguros de que nosotros, como diseñadores actuales somos capaces de transmitir nuestros conceptos e ideas en minutos o nuestro cliente debe esperar días a que preparemos una presentación, un modelo en 3d o un render digital? 

No se debe reconocer al diseñador por simplemente saber conformar un archivo digital o manejar software, no se debe dejar de lado las habilidades de diseñador que lo llevan a obtener ese título, tales como: la mentalidad, el análisis y la racionalización de las metodologías. Las tecnologías del presente están aquí para facilitar tareas, pero son las capacidades las que generan la creatividad y que permiten que el diseñador sea un diseñador… haya o no haya luz ese día en el despacho. 

Es un diseño industrial muy diferente al de hace 50 años, la tecnología también tiene como ventaja la aproximación del producto al cliente, la investigación y el desarrollo del concepto adaptado a un usuario en específico, que hace al diseño más consciente. Nos permite entender e identificar los tipos de usuarios, pero a la vez implica retos en la industria, pues los mercados globales demandan productos diferenciados, adaptados a los estilos de vida de los consumidores. El consumidor actual busca con sus adquisiciones afirmar su personalidad anulada por el constante incremento en la población. 

Como desventaja en este aspecto podríamos ver el lado negativo de las conexiones en el mundo, ahora es mucho más visible un error en cualquier empresa, pues en un instante se puede volver viral en redes sociales, lo que reta al diseñador a ser prácticamente perfecto a las exigencias del mercado actual. 

Pero no en un sentido de perfección visual, es esencial no perder el objetivo del diseño a consciencia. Debido a la extensión de las nuevas tecnologías, se han producido unas nuevas condiciones de competitividad en los mercados en las que los aspectos visuales de los productos predominan sobre los funcionales. 

Como las empresas buscan más ganancias, dejan de lado el que debería ser el principal objetivo del diseño: satisfacer una necesidad con un producto funcional. 

En vez de eso se genera cada vez más basura que será reemplazada al cabo de meses por una basura diferente. 

La tecnología y digitalización traen consigo infinidad de ventajas al sector industrial como eficientizar la producción en serie y ayudar en el proceso de manufactura, pero con esto se cae en la cuenta de que se ha remplazado el trabajo de las personas. Ahora ningún producto de diseñador es fabricado por él mismo sin la intervención de alguna máquina. Se podría decir que obtuvieron el papel del diseñador. Aunque es posible que tenga más calidad, jamás se podrá comparar una pieza hecha a mano a una maquinada en cuanto al valor del trabajo del hombre. 

Como en el caso del arte, no es posible comparar un cuadro pintado por una persona a una simple impresión digital. 

Podría decirse que es parte de la nueva era digital y como cada transformación en las etapas de la historia humana, provoca cambios en la participación del hombre en la industria. La diferencia es que las revoluciones anteriores aportaron a la civilización fuerza o destreza físicas, mientras que ahora las capacidades van mucho más allá, porque son cognitivas, por lo que los gobiernos deben plantearse los posibles efectos sociales y no tecnológicos que supondrá el que las personas puedan vivir sin trabajar “Las máquinas terminarán sustituyendo de forma masiva a las personas, donde una élite podría manejar el mundo, la formada por expertos en los algoritmos más complejos” (Calum Chac, 2017). La digitalización pone en peligro a más de la mitad de los puestos de trabajo europeos en los próximos 20 años. 

Con el aumento diario a la población, la demanda a las profesiones es cada vez mayor y con la tecnología, los puestos de trabajo en vez de aumentar disminuyen, lo que hace que la competencia entre los trabajadores de todo el mundo crezca cada día más y resulte una amenaza permanente, basada en la subcontratación para reducir costos, con condiciones más favorables para la empresa en vez de para el trabajador, modificando negativamente las condiciones de trabajo, haciéndolo cada vez peor pagado y con menos prestaciones. Ahora se depende de “si quieres el trabajo (el cual es altamente demandado), acepta las condiciones, si no, alguien más lo hará.” 

En la cuarta revolución industrial la persona tendrá una importancia creciente, basada en la era del talento, modificando el perfil de trabajador, aumentando las personas que investigan o programan, será más requerida la persona que trabaje para una máquina que las máquinas que trabajen para las personas. 

La digitalización provoca aumentos en ganancias; reduciendo el tiempo y material utilizado, antes se debía manufacturar en físico el modelo de un producto, fabricar el primero de su tipo para poder realizar pruebas de diseño y resistencia, ahora eso puede hacerse desde un análisis en algún software, los beneficios son muchos, pero eso solo beneficia a los dueños de la empresa, ¿Qué pasa con los empleos de las personas encargadas de realizar el prototipo? Simplemente desaparecen. 

Se estima que con los nuevos procesos de fabricación se tendrá un impacto de alrededor del 40% en todos los puestos de trabajo, incluidos los técnicos y administrativos. 

Es cuestión de poner en una balanza los pros y contras que vienen con la digitalización industrial, no podemos decir que es algo que nos afecta totalmente porque trae consigo muchas ventajas, pero tampoco podemos ignorar el hecho de que este tipo de tecnologías implican cambios radicales en los procesos actuales, por lo que éste solo será un proyecto exitoso para las empresas, los empleados y las personas que accedan al mercado de trabajo si se promueve la participación y la igualdad de oportunidades, no cuando sólo unos pocos colectivos o personas se benefician de los resultados. 

Es indispensable que no se pierda el control, pensar en el ganar-ganar, lo cual implica buenas condiciones de vida para todos, no solo para unos cuantos, y definir hasta qué punto se debe incluir en nuestros procesos, de qué manera los apoyará en vez de modificarlos por completo. 

La pregunta es: ¿Estamos adaptando la digitalización en nuestras necesidades o la digitalización nos adapta a sus exigencias? 

Referencias 

Estudiante de diseño industrial intentando hacer poesía

El semestre pasado comencé a tomar clases en un taller de poemas impartido por Romina Cazón, en el Museo de la Ciudad de Querétaro. Llegué al taller invitado por uno de mis mejores amigos que recién había egresado de la Licenciatura en Derecho.

“¿Y usted a qué viene?” preguntó, Romina, con su singular acento argentino, a lo que yo respondí “a aprender”, ella contestó con una pequeña risa y después me dijo: “usted me recuerda a una persona que intentó robarme un beso en alguna fiesta” y esta vez reí yo.

Después de cuatro semanas asistiendo al taller, decidí inaugurarme con un poema al que titulé “Hijos bastardos”, inspirado por mi desaparecido padre, del cual me gustaría decir que utilizó la técnica de salir por una caja de cigarrillos, pero ni siquiera se dignó a eso.

Vas allí a sentarte con tus poemas recién impresos, repartes una copia a cada uno de tus compañeros que también son tus críticos y esperas a que llegue tu turno, mientras tanto pones cara de parca fingiendo no estar nervioso, sientes frío y estás escurriendo. Tu turno se acerca y vas pensando en qué tono de voz vas a utilizar, qué tanto volumen y relees tu poema para no cometer errores. Es tu turno, inhalas, exhalas, comienzas, trastabilleas y finalizas, no estuvo tan mal. Viene la crítica, el poeta sólo escucha y en la mayoría de los casos terminas con Romina diciéndote “no muchacho, de las cinco estrofas que escribiste quedate (la tilde por la argentina) con esta” ¿y con las otras cuatro qué hago? Aquí se encierra uno de los temas que para mí es importantísimo tanto para un diseñador como para un poeta y seguramente para cualquiera que sea el oficio que se ejerza, la crítica honesta sin ser ofensiva es lo mejor que alguien puede hacer por ti. Las críticas suelen doler y más sí son honestas, “tu poema está lleno de seseo”, “no tienes buenos acabados”, “en el verso cinco hay una cacofonía”, “tu diseño no es ergonómico y las medidas son incorrectas” y las pesadillas de unos u otros, “tu poema no genera ninguna imagen” o “el problema que intentas resolver con el producto que me estás entregando ya tiene solución y es mejor a la tuya” ¡AUCH!

El punto con la crítica es que te ayuda a darte cuenta de cuáles son tus errores y perfeccionar lo que sea que estés haciendo, siempre y cuando puedas dejar a un lado el ego. La mayoría de las veces sabemos cuáles son nuestros errores e intentamos evitar confrontarlos, porque cuando aceptas que puedes mejorar algo cae en ti la responsabilidad de hacerlo, lo cual es más trabajo comparado con fingir que se es suficientemente bueno y no hacer nada.

Estas ideas de relacionar los poemas con el diseño me vienen casi siempre a la cabeza cuando estoy en la mesa del taller de poemas escuchando a Romina explicar cómo debemos escribir, usando como ejemplo a Nicanor Parra, Alejandra Pizarnik, Octavio Paz. Uno de esos viernes de taller ella nos hablaba sobre la diferencia entre hacer poemas y hacer poesía y de inmediato pensé en la relación entre el diseño industrial y el escribir poemas, primero que nada, la poesía, tanto un diseñador industrial como un poeta pueden crear poesía, veamos la definición de poesía: “Cualidad de una cosa o de una persona que produce un sentimiento o emoción estética y afectiva.” Entonces si cualquier cosa puede ser poesía ¿cuál es la labor del poeta? Su objetivo es plasmar en el papel o fuera de él, la experiencia poética.

¿Les suena diseñadores? Vamos que de eso se trata hoy en día la labor del diseñador, de crear experiencias, con un producto ya sea tangible o intangible se crea poesía, los poemas al igual que los productos transmiten algo, lo que sea, aberración, zozobra, encanto, fascinación, asco; todo depende de lo que el poeta o el diseñador quieran transmitir, el reto es lograr transmitirlo de manera correcta, con la intensidad deseada, sin titubeos y con limpieza.

Un poema que a Romina le fascina y que usa mucho como ejemplo es “Cuando mando mis poemas a un concurso” de Legna Rodríguez Iglesias:

Cuando mando mis poemas a un concurso
imagino a Dios diciéndome:
no te preocupes, belleza
ese dinero es tuyo
y duermo en paz
absoluta
más tarde
cuando el dinero pasa de largo
frente a mis ojos incrédulos
Dios me dice:
era una broma, belleza
sigue escribiendo, belleza.

Un poema corto que no necesita de extraños adornos, necesita de una imagen clara, cito: recibí una carta que viene desde el sur.

Los poemas y el diseño requieren práctica, técnica y creatividad, aunque… ¿de dónde surge la creatividad? La creatividad surge de: práctica, práctica, práctica, experiencia, práctica, experiencia, práctica, práctica, práctica. ¿Y de dónde surge la técnica? De más práctica. Vamos, sé muy bien que la dedicación es necesaria en cualquier rubro, pero considero vale la pena mencionarlo.

En fin, indudablemente debe haber muchísimas más relaciones entre la escritura de poemas y el diseño industrial, probablemente vayan surgiendo en próximas mesas de los viernes del taller de poemas, este semestre he ido una sólo vez porque el horario del taller se interpone con el de una materia de mi carrera, pero espero el siguiente no pase lo mismo.

Autor: Sebastian Esparza

Crónicas de un egresado de Diseño Industrial

María era una joven mexicana de 24 años, recién egresada de la Licenciatura en Diseño Industrial, con grandes sueños y expectativas de su vida profesional. Desde el inicio de la carrera, ella soñaba con trabajar en corporativos industriales, dándole así sentido a sus estudios.

Sin embargo, María se topó con pared, es decir, al salir a probar suerte en el mundo profesional, se dió cuenta que las cosas no eran tan fáciles como parecían. Se preguntarán: ¿Por qué, si en México existen muchas industrias en las que ella podría incursionar? o tal vez: ¿Diseño Industrial? Suena ingenieril, probablemente podría encontrar trabajo rápido. 

Pues no, la única respuesta a la pregunta es otra pregunta: ¿Qué es diseño industrial y por qué lo necesitarían las empresas?

De acuerdo con el Diccionario Google de búsqueda rápida, el diseño industrial se define como: “actividad creativa y técnica que consiste en idear un objeto para que sea producido en serie por medios industriales.” Pero entonces, si la definición está tan al alcance de todos, ¿Por qué María no logra conseguir trabajo aquí en México?

Bueno, lo que sucede es que, de acuerdo con la bolsa de trabajo de la OCCMundial, en la actualidad hay alrededor de 80 ofertas de trabajo para egresados de esta licenciatura, de los cuales solamente el 37.5% realmente busca un diseñador industrial y no un ingeniero industrial o diseñador gráfico.

En lo personal, 80 trabajos con una paga de alrededor de $10,000 pesos mexicanos, para la cantidad de egresados que hay al año de esta carrera que es alrededor de 2,700, me parecen completamente limitados y más tomando en cuenta que solo un porcentaje menor a la mitad busca las habilidades integrales para las que se preparó María.

Entonces, si la carrera de diseño industrial es tan ofertada ¿Por qué no existe la misma oferta para la satisfacción de la demanda de los egresados?

La respuesta a esto es el desconocimiento. A María le ofrecieron la carrera en su último año de la prepa, como una que iba a tener una amplia gama de oportunidades laborales, es decir, que en donde quisiera, diseñando lo que quisiera, desde una cuchara hasta un coche, iba a tener trabajo.

Como María, muchos de los estudiantes de diseño industrial, entran a la universidad con expectativas altas y conocimiento bajo, lo que, a la larga propicia descontento y decepción, más a la hora de la comenzar la vida profesional.

El problema no radica en los estudiantes que deciden tomar el camino del diseño industrial, sino al poco conocimiento acerca de las habilidades de los egresados. Ya que probablemente se pregunten: bueno ¿Qué hace un diseñador industrial? ¿Cuál es el perfil de María y por qué debería ser contratada?

De acuerdo con el Diseñador Industrial, Emiliano Godoy: “El diseño industrial es una disciplina creativa que influye en la vida diaria del ser humano, y es gracias a esta que las actividades que se realizan suelen ser más fáciles, cómodas y, por supuesto, placenteras. Vayamos a los objetos con los que tenemos contacto más de una vez en 24 horas: una cama, los muebles del cuarto de baño, la silla en la que nos sentamos a trabajar, la taza de café que nunca se ausenta, el equipo de cómputo sobre nuestro escritorio, los platos y los cubiertos con los que comemos, el portarretratos que abraza nuestros recuerdos…”

Esto quiere decir, que el diseño industrial está inmerso en la vida y creación de todos los objetos, tanto los más básicos como los más elaborados.

Pero ¿Cómo es que las empresas siguen sin buscar diseñadores industriales para su equipo de trabajo? Bueno, otra de las razones es que no conocen los beneficios que tiene el tener a alguien con las habilidades, aptitudes y conocimientos que tiene un joven como María.

De acuerdo con la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México), un diseñador industrial recién egresado, cuenta con “hábitos intelectuales y los conocimientos necesarios para observar, investigar y definir el contexto actual y futuro de la producción industrial, la distribución, el consumo y el desecho por obsolescencia de los productos. Actitud comprometida para planear y administrar los recursos, en la búsqueda de la productividad y la calidad de los bienes y los servicios, para lograr así un alto nivel de competitividad.”

Por otra parte, en cuanto a las habilidades, la máxima casa de estudios del país menciona que: “Las competencias de nuestros Licenciados en Diseño Industrial son: creativas, para sintetizar las características y las cualidades formales de los productos, configurándolos de manera que sean atractivos y satisfagan las demandas específicas de los diferentes mercados; artísticas, de comprensión, análisis y síntesis de ideas; persuasivas y de negociación. Para desarrollar actividades manuales que le permitan expresar con claridad y calidad sus propuestas de diseño bidimensionales (expresión gráfica, dibujo en diferentes técnicas, incluido el uso de la computadora como herramienta) y tridimensionales, con materiales y herramientas; para comprender las matemáticas y elementos abstractos; para comunicarse verbalmente y paraestablecer relaciones con colaboradores, proveedores y clientes; para expresar y redactar correctamente los documentos que se requieren en la actividad profesional.”

Con esto se puede observar que, a lo largo de la carrera, María desarrollo habilidades y competencias que van más allá de hacer planos y renders, lo que muchas veces buscan erróneamente las empresas.

Y, ¿Si María puede ayudar tanto a las empresas con sus aptitudes, porque siguen sin contratarla? Bueno, lo que pasa es que otro de los problemas fundamentales que aquejan la carrera son los estereotipos. Con esto me refiero a que María, debido a la formación de su universidad y el contexto en el que se desarrolla, considera que un trabajo que no sea industrial sería un fracaso como profesionista.

Muchos recién egresados, se encuentran en el mismo conflicto de María, y es que de acuerdo con un artículo de Arturo Luna Silva: “En México, dos de cada cinco universitarios menores de 30 años no tienen empleo o trabajan en la informalidad. Los que tienen empleo son choferes de Uber, vendedores de seguros médicos, corredores inmobiliarios, guías de turistas, meseros… Hacen todo, menos algo relacionado con la profesión que estudiaron durante cinco o más años.”

Y ¿Cuál es el problema de que trabajen de algo que no tenga que ver son su preparación profesional?

Pues que la mayoría de las carreras se van devaluando y es así que personas como María se frustran al tener que aceptar trabajos en los que sus habilidades no son explotadas al máximo como deberían ser. Además de que la frustración ésta arraigada a diferentes comentarios por parte de los compañeros de carrera de María, que muchas veces relacionan el éxito con la empresa en la que laboren y el puesto que tengan, es decir, que si un diseñador decide trabajar en la parte gráfica es considerado un fracaso, sin importar si esa área del diseño le apasiona o no.

Esto no sólo sucede en el diseño industrial sino en muchas de las carreras que se encuentran ofertadas y es que, en México, existen 2 tipos de carreras que realmente son respetadas sin importar en que área laboren y es la ingeniería y la medicina. Por lo que los alumnos que no tengan este tipo de licenciaturas, constantemente son aplazados en los puestos, como María, es por ello que las diferentes profesiones no son tan conocidas como se debería por lo que, tienden a disminuir su crecimiento y por consiguiente su oferta laboral.

Pero entonces. ¿Qué va a hacer María? ¿Realmente le gusta la industria o es más el estereotipo y la presión social?

Muchas veces es un conjunto de los dos, si bien a lo largo de la preparación universitaria, nos vamos inclinando más hacía gustos y materias que nos van llenando, nos generan interés o en las que creemos ser buenos. Justo eso es lo que le ésta sucediendo a María, ella siempre se consideró buena para los planos y crear modelos 3d, sin embargo, también tiene otros intereses, los cuales ha dejado de lado.

Todos somos un poco, o un mucho, como María. Con miedos, pasiones, odios y expectativas de lo que va a pasar y lo que queremos hacer.

Probablemente María termine trabajando en Mabe por unos años, haciendo lo que no le apasiona, pero si le da dinero, lo que le permite independizarse y tener una buena vida. Demostrando que tiene las capacidades y aptitudes para impulsar cualquier producto y cualquier empresa, para mejorar las ventas y desarrollar proyectos multidisciplinarios.

Pero, ¿Qué va a pasar con la felicidad de María? ¿Cómo sabremos que realmente va a tener una vida que disfrute?

Eso no lo sabemos, nadie lo sabe. Lo que podemos esperar es que sea lo que sea, busque siempre estar feliz. Busque hacer lo que realmente le apasiona y lo que le mueve y haga que todos los días se despierte emocionada por lo que le depara el futuro.

Espero poder reencontrarme con María en unos años y verla realizada sea lo que sea que éste haciendo.

Seamos nosotros quienes, como ella, escribamos el futuro del país y de nuestras profesiones.

Busquemos siempre hacer feliz a nuestro yo interior, no solo a los estereotipos que nos aquejan día con día.

El éxito y la plenitud lo determinan las pequeñas cosas que nos hacen querer seguir, las personas que están a nuestro al rededor y los sueños que teníamos desde pequeños.

María me enseñó, que siempre es bueno tomarse 5 minutos para reflexionar lo que estamos haciendo o lo que vamos a hacer. “¿Somos felices? ¿Estamos lastimando a alguien? ¿Vamos por buen camino?” Si las respuestas son las adecuadas, seguir no será un problema. Cuando menos lo esperemos vamos a haber llegado, a ese punto que tanto anhelábamos.

Referencias.

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Autor: Gloria Salinas

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