La importancia del diseño y la autonomía del diseñador.

Los avances tecnológicos y la industria han cambiado, progresivamente, la manera en la que nos desarrollamos, creando gran variedad de objetos como artículos para el hogar, mobiliario, dispositivo, gadgets y un acceso constante a una gran cantidad de información.

El desarrollo de un producto involucra un proceso complejo, el cual requiere del procesamiento y análisis de información (analítica, creativa, ejecutiva) basadas en metodologías, métodos y herramientas para ser implementadas en el proceso de diseño.

El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) en su Programa de Diseño [1]afirma que un producto bien diseñado beneficia tanto a quien lo produce como a quien lo utiliza, dónde algunas de sus contribuciones pueden materializarse en:

×Extensiones de la personalidad del individuo al que pertenecen.

×Innovación (disruptiva o incremental) en conceptos, productos y procesos.

×Introduce mejoras en el aspecto funcional y estético de productos ya existentes.

×Mejora la experiencia de uso, incrementando su valoración por parte de los usuarios.

En la actualidad, el diseño industrial tiene la oportunidad de actuar como un catalizador cultural. Debido a la constante evolución de las tecnologías y conocimientos, los diseñadores industriales son, en gran parte, los autores de nuestra vida diaria; ya que suplen, modifican e implementan nuestras habilidadesde acuerdo a nuestras necesidades, recreando de manera constante la cultura material de acuerdo al contexto geográfico, climático y socio-cultural en el que nos desenvolvemos.

En el inicio de esta segunda década del siglo, el interés por el diseño industrial mexicano parece renovado; no obstante, en este año se le otorgó un legado importante que es valorado incluso a nivel mundial, ya que fue nombrada la Ciudad de México como Capital Mundial del Diseño.

“Espero que los diseñadores y marcas de México sepan utilizar y sacar provechodel momento, en términos de negocio. México tiene en su fondo todo lo que necesita (fuentes históricas, materiales, técnicas de tradición y talento creativo) para levantarse como una potencia en diseño”. Kari Korkman (CEO de Helsinki Design Week). [8]

La Capital Mundial del Diseño es un título que se concede cada dos años a una ciudad que utiliza creativamente el diseño como herramienta de desarrollo social, económico y cultural. La distinción es otorgada por el Consejo Internacional de Sociedades de Diseño Industrial (ICSID).

A pesar de haber sido galardonada la Ciudad de México como Capital del Diseño, hoy en día existe mucho contraste en cuestión a las zonas en las que nos encontremos, ya que la mentalidad de la sociedad es un distintivo para poder determinar el ámbito cultural de la región.

En México, en muchos de sus estados, aún se conserva el diseño de la artesanía (mobiliario y cerámica, principalmente). Pocos son los estados donde se están buscando perfiles un poco más técnicos debido a la apertura de nuevas industrias.

En la actualidad existen muchos tipos de perfiles como diseñador, pero uno de las problemáticas por las cuales se siguen atacando los mismos mercados es el desconocimiento de las áreas de oportunidad, tanto como para los diseñadores cómo para el futuro usuario; ya que muchas veces la misma sociedad desconocen o simplemente no saben el trasfondo que puede tener un diseñador industrial.

Tal posibilidad dependerá de los propios diseñadores, pues existe mucho más dónde se puede aportar, como en pequeños comercios (branding, identidad, tecnología e inclusive la integración de nuevas tendencias) y no solamente hacer una silla más. Es necesario mostrar cómo, a través del diseño, se puede mejorar y cambiar una vida.

Uno de los principales errores en el mundo del diseño es el egocentrismo del diseñador, ya que se enfoca en criterios innecesarios para el cliente y los usuarios.

Es necesario ponernos en el lugar de la otra persona para comprender sus necesidades reales y así poder ofrecer una solución a estas. La innovación empieza cuando se pretende ayudar a crear una mejora en un proyecto, no solamente en el ámbito tecnológico.

Hay que analizar qué es lo que realmente se quiere y requiere para realizar una estrategia que esté enfocada al usuario para poder generar un cambio, sea bueno o malo, pero que ayude a aportar algo positivo.

La comunicación entre los objetos y los espacios tiene una doble derivación: dan dinámica a los lugares y actualiza los significantes. Los objetos dan nota de su tiempo, tanto por la noción de uso que arrojan como por las fuentes que revelan, que a su vez hablan de otros tiempos.

El diseño actualmente enfrenta un enorme desafío a nivel social. El hábito de consumo y la implacable presión económica que ejercen las compañías para hacerlas crecer e innovar están profundamente arraigados en la vida cotidiana, pero para que se ejecuten y realicen de la manera correcta es necesario una transformación cultural.

En países como el nuestro, es complicado que se page por la creatividad o por trabajo intelectual ya que es algo intangible; o en las palabras del diseñador industrial Jorge Diego Etienne “el diseño es considerado un gasto y no un lujo; por tal motivo hablar de negocios es el diseño de México”. [9]

Tristemente se prevé que esta transformación cultural no se pueda realizar en su totalidad ya que el pago por cualquier servicio de diseño siempre le ha parecido excesivo a la industria mexicana, de modo que, sus necesidades son paliadas con el apropiamiento de modelos foráneos con pequeños ajustes, o la repetición de objetos.

La noción del diseño industrial en los esquemas de producción nacional sonaría como una contradicción. La industria difícilmente aceptaría producir artefactos cuyo costo de diseño es mayor a cualquier proceso de acabado que ralentizarían la producción. Ese ámbito alejó al diseño mexicano de la industria, restringiéndolo al nivel de objeto fetiche, con objetos seriados y cortos que aumentan por pago de derechos o patentes, además de que podría requerir el precio y esquemas de proyección mercadológica.

Éste es uno de los problemas más grandes a los que nos enfrentamos hoy en día, gran parte de los diseñadores se enfocan a un sector de lujo, esperando que los clientes paguen una cantidad elevada por un producto; pero al hacer esto se prevé que se deja fuera al 99% de la población mexicana; enfocando, al final, el diseño únicamente para el 1% de la población.

Hay mercados que no se atacan porque los mismos diseñadores piensan que no es un área de negocio rentable. La artesanía, la tradición y la capacidad de los diseñadores en México se pierden porque un montón de productos no llegan al sector lujo ya que existe mucha competencia. Lo que hoy en día se está buscando es llevar el diseño para todo el 99% de la población mexicana restante, haciendo uso de la tecnología existente para analizar qué es lo que necesita la población y resolver esos problemas. No diseñar productos por diseñar.

Una manera muy sencilla de encontrar nuevas áreas de oportunidades según Antonio Fernández Olombrada [10] , diseñador industrial español, es salir a la calle a preguntar al mismo público qué es lo que se requiere, obteniendo retroalimentaciones que ayudan a generar ideas con un mejor sentido. También se pueden realizar ejercicios de comunicación mediante el uso de la tecnología existente, como un formulario de Google para obtener respuestas concisas que ayuden a crear un nicho de mercado específico, logrando obtener tener una mejor repercusión económica.

Siempre existen valores atípicos de la personas que piensan diferente, por tal motivo es necesario analizar los resultados obtenidos y ver si esa información ya puede generar un gran cambio o, en dado caso, volver a realizar más investigación. Hoy en día tenemos herramientas súper potentes que nos pueden ayudar a resolver

cualquier necesidad, pero pocas son las personas que saben utilizar correctamente estos recursos que, hasta cierto punto, llegan a ser perdidos. Hay que explotar las herramientas que tenemos al alcance ya que la etapa en la que vivimos tenemos a la mano gran variedad de recursos y servicios tecnológicos.

El mundo del diseño es un mundo en el que siempre tienes que estar al día, conociendo las últimas tendencias y tecnologías para no quedarse atrás. Basta con dedicar algunos minutos a artículos, revistas, publicaciones o notas de fuentes confiables para empaparse de las situaciones que están sucediendo alrededor del mundo, lo cual nos permite conocer las necesidades desde diversas perspectivas, ayudando a crear un mejor criterio para el diseñador abriendo un panorama diferente.

Por tal motivo, el diseño industrial cambia esa noción y ayuda a incentivar la valoración de la creatividad, y con ello, una mayor sensibilidad hacia el sentido de los objetos que usamos todos los días, tanto en valor de uso como en el de cambio. El arquitecto Ernesto Rodríguez [7] asegura que existen dos vertientes del diseño, donde se analiza las fuentes para revisar la interacción de demanda-expresión, cultural-necesidad de un bien y los efectos de los objetos en la vida cotidiana y la esfera pública. Las nuevas vertientes del diseño tienen como objetivo una sociedad que se mira a sí misma desde su producción material.

El diseño industrial no es la respuesta a una necesidad de consumo simple y llana. Es una disciplina que estudia y amortiza necesidades, y derivado de esas actividades surgen posturas estéticas, interpretaciones culturales que sofistican métodos de producción, surgen vectores de mercado que potencian, como en toda profesión, áreas con proyección de rentabilidad.

Pero su punto de origen está en interacciones sociales específicas, incluyendo la satisfacción del consumo irreflexivo, que también es el fenómeno central del nuevo capitalismo.

Es impresionante ver cómo una disciplina que, en teoría, sólo produce, nos lleva a diversas discusiones fundamentales. Pero fuera de estas polémicas, el sociólogo Daniel Juárez [7] considera que hoy existe una época dorada del diseño, que traerá por sí sola la reflexión, dado que su objeto de atención, valga la redundancia, es el objeto, ya sea de consumo, deseo, utilidad o impacto público.

Autor: Humberto Mendoza Martínez

Referencias Bibliográficas.

[1] Raquel Ariza, Rodrigo Ramírez, Federico Peterson. (2009). Proceso de diseño, fases para el desarrollo de productos. Buenos Aires, Argentina: Programa de Diseño del INTI.

[2] Raúl Tapia Zavala. (20 de junio del 2014). La investigación en el Diseño Industrial. Tesis de Maestría. Nuevo León, México: Universidad Autónoma de Nuevo León.

[3] Jimena Lizeth Esparza. (junio del 2012). Factores que influyen en la innovación del producto de diseño. Tesis de Maestría en Ciencias de Gestión del Diseño. Nuevo León, México: Universidad Autónoma de Nuevo León.

[4] María Eugenia Blázquez Rodríguez. (2013). Arte politécnico. España: ArDIn. Arte, Diseño e Ingeniería.

[5] Andrea García Cuevas. (2016). El estado del diseño en el presente: entrevista con Susan Yelavich. 09 de noviembre del 2018, de ángulo 0 Sitio web: https://angulo0.com/journal/estadodeldiseno/?lang=es

[6] Andrea García Cuevas. (2017). El diseño: un sistema de relaciones. 11 de noviembre del 2018, de ángulo 0 Sitio web: https://angulo0.com/journal/el-diseno-un-sistema-derelaciones/? lang=es

[7] Alfonso Nava (2013). Diseño industrial en México. 05 de noviembre del 2017, de El Siglo de Torreón Sitio web: https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/931486.disenoindustrial-en-mexico.html

[8] Javier Quesada. (03 de octubre del 2017). 2018 es el año clave para el diseño en México. 15 de noviembre del 2018, de Forbes México Sitio web: https://www.forbes.com.mx/forbes-life/2018-diseno-en-mexico/

[9] Barrazas, Diego. (Productor). (24 de agosto de 2018). Cómo tener éxito como Creativo [Audio en podcast]. Recuperado de https://open.spotify.com/episode/4fIFNk2ATxiNi08HRWVA9T?si=ZZ5cDQ79TUOjFwhlByvYag

[10]Conecta. (Productor). (12 de noviembre de 2017). Accionar es lo primordial [Audio en podcast]. Recuperado de https://open.spotify.com/episode/7IEmpJhLRfNqIWr0Dgd2um?si=KSLy0F6gR9SqHZtmo8vwAw

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